Hace unas semanas acudimos a la cita del Cto. de España de Enduro en Becerreá. El viernes antes de la carrera, por gentileza del Mc Sprint, pudimos dar una vuelta al precioso rally. Aunque no había ninguna zona imposible, la mayor dificultad del recorrido estaba sin duda en las bajadas. Muy largas en su mayoría, en terreno húmedo y deslizante que ponían a prueba los conocimientos, el tacto y la técnica de los pilotos.
Antes de nada hay que evaluar la situación. Observando las dificultades, incluso parando a verlas si es necesario, buscar alternativas, zonas donde frenar (si los hay) o para casos extremos, elegir el lugar para un posible aterrizaje forzoso.
Como siempre será mejor bajar de pie, tendremos mayor control sobre la moto, al poder cambiar de peso entre una y otra pierna o de atrás hacia adelante y tendremos más libertad de movimientos para posicionar la moto, corregir la trayectoria y evitar o pasar mejor los obstáculos.
Está claro, cuando se tiene un cierto nivel, que se puede bajar casi por cualquier sitio, ahora bien hay muchos condicionantes que pueden variar esta afirmación. Pongamos por ejemplo que se puede bajar una pendiente de 45º sin problemas, pero cuando tiene 500 metros y variables en su recorrido, como árboles, piedras sueltas, raíces, giros complicados, etc. la concentración que requiere es pero que muy superior, nuestro cerebro debe procesar los datos y tomar las decisiones en décimas de segundo, todo eso produce un desgaste psicológico importante, muy superior al cansancio físico, a la mínima que te descuides te irás al suelo.
Lo primero es iniciar la bajada a la mínima velocidad posible, la pendiente, a pesar de nuestros frenos e incluso el freno motor, puede hacer que vayamos ganando velocidad.
La elección de la marcha engranada debe ser la adecuada a la velocidad a la que seamos capaces de bajar, manteniendo el control sobre la misma. Una demasiado corta, sobre todo en las cuatro tiempos, puede llegar a producir bloqueos en la rueda trasera y, en el caso de que ésta pase por una piedra u otro obstáculo bloqueada, es muy fácil cruzar la moto y caerse. Del mismo modo la moto calada producirá el mismo efecto, por tanto, como siempre el control sobre el embrague también estará destinado a impedirlo.
Habrá ocasiones en que el respeto a la bajada, nos hará hacerla en segunda, donde las posibilidades de bloquear la rueda serán mayores que si lo hiciéramos en tercera, marcha que nos permitirá bajar con mayor control, ya que la acción de los frenos no la calará con tanta facilidad. El delantero tendrá siempre la mayor importancia, es más fácil de dosificar, mientras que el trasero tiende a bloquearse con mayor frecuencia. Hay pilotos que incluso no lo tocan en la bajadas más complicadas.

Siempre tenemos que ir pendientes de los lugares en los que podemos frenar, a veces, serán pequeños tramos de unos centímetros, separados entre sí. La experiencia y la práctica nos ayudará mucho en ello. Tendremos pues que adquirir la habilidad de frenar en esos lugares, de modo intermitente y muy breve, para soltar el freno en los puntos donde la rueda pueda bloquearse, es decir, haciendo el mismo efecto que un ABS. Recordar siempre que una rueda bloqueada alarga la frenada.
Hay que procurar que tanto la rueda delantera como la trasera vayan, dentro de lo posible, en la dirección de la bajada. Si están en diagonal con ésta, es más fácil que al bloquear cualquiera de los dos frenos, la moto se cruce y provoque la caída.
En otros lugares tocar el freno puede equivaler a una caída. Si es irremediable, por norma general hay que caer hacia la ladera de la montaña (hacia el monte) y no hacia el valle. La caída tendrá menores consecuencias.
Cuando tenemos que detenernos, bien para evaluar la situación o porque se ha caído alguien delante, elegir bien la zona donde pararnos, que podamos hacer pie con seguridad e incluso dejar la moto parada y bajar a ayudar a alguien que nos precede.
Si encontramos un punto delicado y no nos encontramos seguros, bajarse de la moto, sujetar el freno delantero y el embrague y bajar andando. No es ningún deshonor. Ante todo hay que bajar siempre y, a ser posible evitando caídas.